Seis fuentes de financiación para emprendedores

Cualquier iniciativa empresarial tiene que ir acompañada de una financiación para ponerla en marcha. Y es que sin dinero, poco se puede hacer. Si quieres emprender un negocio y no tienes el “cash” suficiente, existen diferentes alternativas financieras que pueden ayudarte.

Decantarse por una opción u otra dependerá de la naturaleza del negocio, los objetivos y el plan de financiación a largo plazo. Y es que no sólo necesitaremos dinero para abrirlo sino también para mantenerlo en sus primeros meses y quizás años de vida.

Actualmente, en España la mayoría de proyectos empresariales que empiezan o star-ups recurren a fuentes financieras procedentes de los bancos. De hecho, un 80% del dinero con el que empiezan a funcionar muchos negocios viene de estas entidades financieras, frente al 20% que procede de otras fuentes no bancarias.

El problema de pedir dinero a los bancos, sabemos cuál es: la enorme cantidad de requisitos que piden. Ya no se trata sólo del tipo de interés, el papeleo que implica, o los avales o garantías que reclaman, sino que los créditos que pueden dar sólo están disponibles para proyectos solventes, realistas y muy bien trabajados en donde quede muy bien detallado la forma en que se va a devolver la cantidad prestada. Por tanto, aunque es una fuente que no podemos obviar y a la que podemos recurrir en última instancia, existen otros métodos para conseguir efectivo y poner en marcha un negocio. A continuación, te explicamos las más conocidas hasta la fecha.

FFF (Family, Friends & Fools)

Bajo este concepto de origen anglosajón encontramos una fuente de financiación rápida sobre todo para las primeras fases de puesta en marcha de un negocio. Se trata de recurrir a familiares o amistades para que aporten su granito de arena mediante dinero. La principal ventaja es que nadie nos pedirá garantías ni avales. El único riesgo es que nuestro proyecto no funcione y nuestra imagen se vea ligeramente perjudicada.

Crowdfunding

Es una de las fuentes de financiación más de moda en los últimos años. Es cuando el emprendedor pide a gente anónima que apueste por su negocio aportando dinero. El medio para solicitarlo es Internet, a través de las diferentes webs que últimamente han proliferado para estos fines. Normalmente, a cambio de una aportación económica, hay un reconocimiento o una contraprestación determinada para ese “mecenas” anónimo.

Business angels

Es un concepto importado de Estados Unidos que consiste en que inversores privados aportan un capital que suele rondar los 20.000-100.000 euros y que tienen un perfecto conocimiento del sector, conocen las oportunidades que se pueden presentar y entran en la empresa aportando su “know-how” y su “networking”. El problema de este tipo de financiación es que pueden hacerse con excesivo control del negocio y, por tanto, quedar bastante diluida la presencia del emprendedor. Normalmente un Business Angel deposita un capital cuando realmente se está materializando la idea, es decir, ya hay un producto o servicio que se puede vender, se han empezado a gestionar pedidos y puede empezar a verse cierta viabilidad. De lo contrario, es difícil que entren.

Subvenciones públicas

Son una opción, pero el problema es que son muy limitadas y difíciles de conseguir. Más que una fuente de financiación, una subvención pública debería verse como un incentivo porque la cuantía suele ser bastante baja. El principal problema es que una vez concedida, son bastante lentas de cobrar.

Private Equity

Es cuando determinados fondos de inversión entran en negocios que ya están consolidados o empiezan a tener un crecimiento sostenible. Es decir, entran en juego cuando ya no es una simple idea sino que es una empresa con un cierto grado de madurez y unas cuentas en positivo. Suelen aportar bastante dinero y, en cierta manera, da prestigio. El inconveniente es que pueden acabar gestionando demasiado, las cláusulas que imponen, etc.

Programas de Aceleración

Las llamadas “aceleradoras” son aquellas empresas que ayudan a los emprendedores a fraguar y desarrollar su proyecto poniéndoles todo tipo de facilidades: espacio de trabajo, formación, etc. Algunas van más allá e incluso aportan cantidades económicas sobre todo en las primeras etapas del proyecto. Actualmente, existen varias y suelen ser bastante especializadas en sectores concretos.

Son varias las fuentes de financiación al alcance de un emprendedor. Unas de pueden conseguir de forma más rápida que otras. En cualquier caso, siempre es importante saber la cantidad que necesitamos y tener muy claro el modelo de negocio por el que apostamos. Sólo así podremos transmitirlo de forma clara y sencillas a los interlocutores que pueden ayudarnos económicamente a que sea una realidad.  

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