Cómo utilizar correctamente las imágenes en un folleto

A la hora de incorporar imágenes en un folleto de papel siempre hay que formularse la siguiente pregunta: ¿qué idea o conceptos quiero trasladar a mi público potencial o cliente final a través de ellas? Que una imagen vale más que mil palabras es cierto, pero siempre tienen que seleccionarse y utilizarse cuidadosamente para que, junto al texto, se traslade un mensaje coherente y acorde con el objetivo que se pretende. Por tanto, hay que tener en cuenta que colocar los archivos de imagen en flyers o folletos, no tendrán la misma ubicación que carteles, revistas o tarjetas de visita.

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Las razones por las que queremos incorporar fotografías en un folleto pueden ser varias:

– Resaltar las prestaciones de un producto o la calidad de los productos

– Mostrar lo que nos hace diferentes frente a la competencia

– Añadir una dimensión humana a los folletos

– Transmitir diferentes emociones: libertad, lujo, etc.

– Representar o mostrar nuestros artículos para el cliente mediante impresión

– Ilustrar una diversidad étnica

– Potenciar un sentido de pertenencia.

– Etc.

Hay que tener presente que, en determinadas ocasiones, las imágenes en un folleto no son necesarias. Si un folleto es puramente informativo, con un tratamiento gráfico adecuado bastaría. Ahora bien, cuando hay que recurrir a ellas, la clave es una selección cuidadosa. Por ejemplo, si queremos llevar un folleto a imprenta de una escuela o academia, ¿qué sería más interesante una fotografía del edificio o fachada del centro o mostrar un aula con alumnos y su profesor impartiendo la clase? Evidentemente, la opción a escoger para imprimir sería la última.

¿Qué calidad deben tener y cómo las manipulo?

Para empezar, siempre habrá que recurrir a imágenes de calidad, con la resolución adecuada (min, 300 dpi), para que una vez impresas se vean totalmente nítidas según el tamaño de página. Para ello, hay varias opciones. Desde contratar a un fotógrafo para hacer una sesión o bien recurrir a bancos de imágenes de pago o gratuitos donde podamos encontrar lo que buscamos a todos los tamaños. Evidentemente, siempre es mejor optar por imágenes propias ya que, en ocasiones, una fotografía adquirida a través de estos últimos canales siempre es más fácil verla repetida en otros folletos de temáticas completamente diferentes.

Otro aspecto que hay que valorar es la manipulación o edición de la propia imagen. Cuando las fotografías proceden de bancos de imágenes, es habitual ver diferencias en cuanto a saturación, brillo, etc. Antes de colocarlas en un folleto, es fundamental visionarlas y unificar criterios, es decir, intentar que todas tengan el mismo contraste, estén convertidas en CMYK para su impresión, etc.

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¿Qué distribución les aplico?

Colocar las imágenes en un folleto no es tarea sencilla. Tenemos que darle a todos los elementos una coherencia y un protagonismo por igual. En un díptico o tríptico habría que respetar la regla 50-50 sobre todo en sus páginas interiores, es decir, tanto el texto como las imágenes deberían tener el mismo peso.

A menudo nos encontramos folletos que utilizan una imagen como fondo sobre la que posteriormente se superpone el texto. Hay que tener mucho cuidado, básicamente porque se puede perder legibilidad sobre todo si la imagen que colocamos es a todo color y su paleta cromática es muy amplia. Muchas veces los datos de contacto que suelen tener un tamaño menor, terminan siendo ilegibles.

Una vez tengamos el texto y las imágenes, se trata de que las fotografías amplíen lo que se explicar en el texto, bien despertando una emoción, buscando una identificación con la marca o mostrando las prestaciones de un determinado producto y/o servicio. El ojo humano, cuando despliega un díptico, tríptico o un periódico, tiene tendencia a desviarse hacia la parte superior derecha. Por tanto, no estaría de más que las imágenes más sugerentes se colocaran en esta zona.

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Otro tema interesante es valorar si queremos respetar la sangría o no con las fotografías. Si decidimos no hacerlo, siempre tendremos que asegurarnos que lo fundamental de esa imagen no va a quedar posteriormente cortado.

Por último, en el caso de un díptico o tríptico, la portada tiene un valor importante ya que es la tarjeta de presentación de lo que puede encontrar en su interior el lector. Por tanto, las imágenes y el tratamiento gráfico que se le den, tienen una gran importancia. Hay que ser muy cuidadosos y escoger fotografías que realmente inciten e inviten a la lectura. 

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Fotos: Pinterest

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