Siete reglas para elegir a un socio.

Si estás pensando en emprender un negocio, ampliarlo o mantenerlo, quizás es momento de buscar un socio. Buscar un compañero de viaje de trabajo no es nada fácil. Hay que meditarlo mucho y sobre todo tener en cuenta el perfil de persona que se necesita. ¿Cómo tiene que ser el socio perfecto?

Un socio tiene que ser una extensión de uno mismo y, por tanto, es fundamental que comulgue con los principios y sobre todo objetivos que persigue la empresa. Como en un relación romántica de pareja, la chispa tiene que surgir, pero no sólo hay que quedarse en una química superficial sino ir más allá. Veamos los puntos clave.

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1.- Deja las emociones a un lado

A menudo, cuando se emprende una nueva actividad empresarial se tiene la costumbre de involucrar a un amigo o familiar en el proyecto quizás porque ellos han estado detrás apoyándonos desde el principio y dándonos ideas. Que nos hayan ayudado en cierto momento, no significa que se tengan que convertir en nuestros socios. Podemos tener una muy buena relación a nivel personal, pero eso no quiere decir que la tengamos a nivel profesional. Lo importante es fijarse en sus cualidades profesionales, en las calificaciones reales y tangibles que la persona tiene para ofrecer y dejar a un lado las emociones.

2.- Visión y valores

Toda empresa nace con una idea que con el tiempo evolucionará y crecerá hacia unos objetivos concretos. A la hora de buscar un socio es importante que esa persona no sólo comulgue con la semilla que está germinando sino que tu visión de futuro y la de él/ella estén alineadas y caminen a la par. Por tanto, es vital dejar claro lo que se quiere construir para evitar malentendidos por el camino. Ambos tenéis que ser capaces de pensar de la misma forma a largo plazo y no sólo al principio.

3.- Busca habilidades complementarias

Nadie necesita a una persona igual que ella. Aunque es muy tentador elegir a alguien parecido a nosotros para entrar a formar parte de un negocio, las empresas que tienen más éxito son las que tienen socios con fuerzas estratégicas completamente opuestas. Por ejemplo, dos socios con excelentes tablas comerciales tendrán mucha facilidad para relacionarse y captar clientes, pero ¿quién llevará los números? Al igual que el cerebro necesita del hemisferio izquierdo y derecho para funcionar, busquemos al complemento perfecto que aporte y sume lo que nos falta.

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4.- Estilo de comunicación parecida

Aunque en el punto anterior comentábamos la necesidad de sumar habilidades y nunca restar o que sean las mismas, sí que es importante que los socios tengan el mismo estilo a la hora de comunicarse. No hay nada peor que dos personas que no se entienden hablando y que tienden a polemizar muy rápidamente porque la manera de expresarse es muy diferente. Ni uno tiene que adoptar una postura activa ni pasiva cuando está frente al otro, es decir, ni tiene que ser líder/agresivo ni sumiso. Los dos tienen que poder conversar desde la misma posición.

5.- Ponlo a prueba

Una persona puede parecer el socio perfecto hasta que se demuestra lo contrario. A simple vista y después de hablar con él, podemos pensar que está en perfecta sintonía con nuestro propósito, habla el mismo idioma, etc. pero es importante ponerlo a prueba ya que es la única manera de ver si realmente trabaja bien y conforme a lo que nos ha explicado. Un socio no es un compañero de clase, es algo más y se requiere de compromiso y responsabilidad. Por tanto, una vez se han valorados sus aptitudes y actitudes, nada mejor que ponerlo a trabajar durante un rato a ver cómo se desenvuelve.

6.- Responsabilidad financiera a medias

Un socio tiene que estar dispuesto a arriesgar financieramente lo mismo que tú. Aquí no sirve el 70-30 ni mucho menos el 90-10. Aquí todo va a la par y, por tanto, la responsabilidad financiera tiene que ser del 50-50. ¿Sabes por qué? Porque será la única manera de que ambos se entreguen por igual y que se sacrifiquen por el negocio cuando sea necesario.

7.- Verifica

Si viene de parte de algún conocido, amistad o familiar, nos será más fácil, pero es fundamental saber que la persona que se va a convertir en nuestro socio es legal, transparente, fiable y sobre todo financieramente de confianza. Para ello, nada mejor que verificar antecedentes. Aunque nos sintamos un poco mal haciéndolo, es necesario protegerse a sí mismo y nuestros bienes. Puede parecer una gran persona, pero con más frecuencia de lo que debiera ser, la gran persona resulta ser más tarde un estafador en toda regla. Hoy en día, Internet nos permite tener rápidamente información. A través de las redes sociales ya podemos hacernos una primera idea. Luego será cuestión de ir indagando en otros sitios.

Con estas reglas, ya puedes empezar a buscar un socio si es que lo necesitas. No te quedes con el primero y sobre todo, como apuntábamos al principio, aparca a un lado las emociones cuando comiences su búsqueda. Un socio te puede llevar al éxito, pero también a la ruina. Por tanto, vigila.

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